El escepticismo sano y el pensamiento crítico son parientes cercanos de otra importante forma de actividad mental, el pensamiento científico. Juntos son responsables de casi todos los avances de la humanidad en todos los ámbitos. ¿No lo crees? Voltea a tu alrededor y notarás que prácticamente todos los objetos que te rodean son producto de la investigación científica y las tecnologías derivadas. Lo mismo sucede con riquezas intangibles como las matemáticas, el software y (¡mucho ojo!) las ciencias políticas, económicas y sociales; todas son áreas o ámbitos de trabajo para estas formas de pensamiento. En resumen, el escepticismo sano, el pensamiento crítico y el pensamiento científico son las herramientas que desde hace siglos tiene la humanidad para cambiar su realidad.
Sin embargo, hay una pequeña diferencia entre las distintas disciplinas científicas: algunas son ciencias básicas que estudian los fenómenos naturales, incluida la naturaleza humana, y otras estudian los fenómenos sociales; es decir, las ideas y formas de organización que el hombre ha creado para sí. Las primeras se refieren a las leyes y manifestaciones de la naturaleza que, de momento, sólo podemos descubrir, estudiar y aprovechar, en tanto que las segundas se refieren a las formas de cómo la humanidad se relaciona con la naturaleza y consigo misma. Esto es fundamental porque resulta evidente que no podemos alterar a la ley de la gravedad, por ejemplo, pero si podemos modificar o incluso desechar nuestras propias creaciones en favor de ideas, procesos o productos más eficientes y benéficos. Esto incluye a la economía, la política, la justicia, la educación o la democracia, por mencionar los temas más importantes a considerar para la refundación de nuestro país.
Pero, vayamos por partes. Primero, ¿qué es la conciencia? Pues, depende de quien lo pregunte. Hasta hoy no tenemos una respuesta universal para esta interrogante. De ella se ocupan la filosofía en general y su hija, la ética, en particular, las religiones y la moral, además de la psicología y la psiquiatría. De estas nos quedaremos con la versión psiquiátrica: Conciencia es el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad. Conciencia se refiere generalmente al saber de sí mismo, al conocimiento que el individuo tiene de su propia existencia, estados o actos.
Por su parte, la conciencia social puede definirse como el conocimiento que una persona tiene sobre el estado de los demás integrantes de su comunidad, el de otras comunidades o el de la humanidad en general. Es decir, cuando el individuo está consciente de cómo el entorno puede favorecer o perjudicar el desarrollo de las personas. La conciencia social supone que el hombre entiende las necesidades del prójimo y pretende cooperar a través de distintos mecanismos sociales.
Cuando aplicamos el escepticismo sano y el pensamiento crítico a nuestro entorno político, económico, social y cultural estamos en camino de comprender los acontecimientos que nos afectan en lo individual y en lo colectivo. Nos ponemos a un paso de la conciencia social.
En la tercera parte, ¿Cuál es el estado de México? (no el edomex, ¿eh?).

